En este sector cuatro palabras se usan como si dieran igual: saldos, restos de serie, excedentes y devoluciones. No dan igual. Describen mercancías que llegan por caminos distintos y que dan resultados distintos dentro de una caja. Si vas a comprar por lotes, merece la pena tener claro qué te están vendiendo.
Saldos
Un saldo es mercancía que se vende por debajo de su precio habitual porque ha dejado de encajar en el catálogo de quien la tenía. No porque esté mal: porque llegó la temporada siguiente, salió un modelo nuevo o quedó una cantidad demasiado pequeña para mantenerla en el lineal.
El artículo suele estar nuevo y completo. Lo que se ha perdido es su sitio comercial, no su utilidad. Un abrigo de invierno en marzo es exactamente el mismo abrigo, solo que a nadie le interesa en marzo.
Restos de serie
Son las últimas unidades de una referencia que ya no se fabrica o que no se va a reponer. La diferencia con el saldo es sutil pero importante: el resto de serie es irrepetible. Puedes comprar las que quedan, pero no vas a poder pedir más.
Para quien revende, eso tiene una consecuencia práctica: no construyas tu oferta sobre un resto de serie que funcione bien, porque cuando se acabe no hay segunda tanda.
Excedentes
Mercancía que se compró de más y que nadie llegó a pedir. Está intacta, con su embalaje original, y el único motivo por el que se liquida es que ocupa un espacio que cuesta dinero cada mes.
De las cuatro categorías, el excedente es la que suele llegar en mejor estado, sencillamente porque nunca ha salido del almacén.
Devoluciones
Aquí el artículo sí ha hecho el viaje completo: se vendió, se envió, llegó a una casa y volvió. La mayoría de las veces sin estrenarse, porque el motivo de la devolución fue la talla, el color, un regalo repetido o un cambio de idea.
Es la categoría con más variación de estado, y por eso es la que hay que declarar mejor. Una parte llega precintada. Otra, abierta pero sin usar. Y otra, sin su caja original o con alguna marca estética de haber viajado dos veces.
Qué llevas tú en una caja de aquí
Las cuatro cosas, mezcladas, porque es lo que entra en los palés que compramos. Nadie que trabaje con liquidación real puede ofrecerte lotes puros de una sola categoría a precio de liquidación: quien lo ofrece, o está seleccionando y cobrándotelo, o no está diciendo la verdad.
Lo que sí podemos decirte es lo mismo siempre: en qué estado va cada artículo, con las cuatro etiquetas que usamos, y a qué precio se vendía nuevo el día en que se formó el lote. Va en el albarán, dentro de la caja.
Cuál te conviene según lo que vayas a hacer
Si lo quieres para ti, da bastante igual la categoría de origen: lo que importa es el estado, y ahí la diferencia entre precintado y abierto sin usar es menor de lo que parece.
Si vas a revender en plataformas, el excedente y el resto de serie te dan menos sorpresas, pero llegan en menor proporción. Asume que trabajarás sobre todo con devoluciones.
Si tienes tienda o parada, lo que te interesa no es la categoría de origen sino el coste por artículo y la variedad. Ahí la mezcla juega a favor.
Lo de siempre, por si acaso
No prometemos marcas ni modelos. No decimos que todo llegue nuevo, porque no es verdad. El estado va escrito antes de que pagues, pagas cuando lo recibes y tienes 14 días para devolverlo con el transporte de vuelta pagado.
Dónde se compran en España
Hay cuatro caminos, y no todos sirven para todo el mundo.
Mayoristas de liquidación. Venden por palé y suelen pedir cuenta de empresa. Es el precio más bajo por artículo y también el riesgo más alto, porque compras a ciegas y en volumen.
Subastas para empresas. Plataformas donde se pujan lotes grandes. Requieren saber lo que haces: una puja mal calculada se come el margen entero.
Distribuidores que reparten en cajas. El eslabón donde estamos nosotros, y el que explicamos en liquidación de stock. Pagas algo más por artículo que en palé, y a cambio alguien ha abierto, comprobado y clasificado antes.
Ferias y almacenes de saldos. Ves el género antes de comprar, que es la gran ventaja, pero tienes que ir y cargar tú.
Qué margen dejan de verdad
No te vamos a dar un porcentaje. Lo que sí podemos decirte es qué mueve ese número, que es más útil.
El canal. Vender en una plataforma con comisión no es lo mismo que vender en una parada sin comisión pero con cuota de puesto.
El tiempo. Un artículo que tardas tres meses en colocar te ha costado tres meses de espacio y de atención.
La cola. El margen real se calcula sobre el lote entero, incluida la parte que no vendes. Contar solo lo que se vendió bien es el error más común y el que más disgustos da.
Tu hora. Si no te pagas el tiempo, no estás calculando un margen: estás calculando una afición.
Qué compras aquí
Cajas cerradas de 39 a 269 € que mezclan devoluciones, excedentes y restos de serie, con el albarán dentro y el estado declarado antes de que pagues. Y palés a medida si necesitas volumen. En las cajas pagas cuando te las entregan; en los palés, antes del envío.




